Hay momentos que no son sencillos de describir, nada es sencillo de describir si nos podemos a pensar, pero algo difícil de describir y de superar es el miedo. No el miedo como sentimiento de repugnancia hacia un animal como es una araña o algún otro insecto que ande por la vía láctea. El miedo a perder algo que querés, ese miedo que te invade todos los días y más cuando no lo podés alcanzar. Ese miedo que te atrapa el alma y se hunde en tus entrañas, el que no te deja respirar, el que te come la cabeza de día y de noche (a la tarde siestita). Yo creo, personalmente, que el miedo es un sentimiento que deriva del término perder, de pedidus en griego (ponele que es cierto pero le da un toque "galanesco" al texto), ese temor a tenerlo y no tenerlo nada al otro día, y no hablo de bienes materiales por que esos realmente me chupan el forro de las pelotas. El miedo de encontrar con el alma vacía de un día para otro y no poder llenarlo con nada porque ni el más caro de los regalos, ni el más sútil de los placeres podrá llenar ese espacio que hoy es tu guía.

     ¿Cómo obligar a la mente a ir hacia otra dirección? Es practicamente imposible tratar de derivar nuestros corazones hacia lugares nunca navegados por el hombre, porque eso genera más miedo, si señores ¡miedo a lo desconocido!, uno no debe ir donde no lo invitan ni lo llaman, calladito me veo más bonito. Es difícil jugarle una partida de ajedrez a la conciencia, más cuando somos peones de esta vida y ella siempre nos tiene jacke, más cuando jugamos al truco (no con pela) y tenemos tres cuatros contra el de ¡ancho de espada, basto y el siete de espadas! porque ahí si que estamos siendo timados por el destino, no podemos ir contra la ley de la vida. Pero porque carajo dicen que las leyes son justa, no mierda, no lo son, porque si una ley regula un país, un ente, nos regula a nosotros, nosotros somos esclavos de ella, y así es como nos meten el miedo al vivir, al pensar hoy estás, hoy estoy y mañana...quién sabe.

     Por último decir que las cosas siempre pasan por algo pero de la nada se pueden escapar, por eso ese famoso miedo no es superable ni por el más vulnerables de los seres humanos, porque es algo que no depende de nosotros mismo, que no yace de nuestro esencialismo de vida. Todos sabemos que tenemos una sola cosa segura en la vida, y esa es la muerte, pero eso va más allá, va hacia el miedo a los desconocido. En cambio el temor de no poder llegar a donde uno se propuso o de no poder saber algo, no porque no quiera, sino porque no tiene poder santo. No me mires así, Dios me ha hecho para caer. Tal vez se me desgarre el alma pero estaré siempre de pié.

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lírico irónico

2 Responses
  1. ricky Says:

    pero seguro Fla.... hay que ir siempre de pie.... Eso si, no te vayas a cruzar con los merqueros..... jajajajaj


  2. El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.
    Huxley


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