Del mambo y otros pecadillos

Estamos acá debilmente parados ante las paredes de tu estúpido corazón esperando que cambies, esperando que seas alguien, esperando y esperando. ¿Qué carajo esperamos? no se puede cambiar a una persona, ni con todo el oro del mundo, cada cual es así y hay que aceptarlo, comprenderlo y ayudarlo siempre y cuando no pase nuestros límites. Límites que jamás estarán claramente establecidos siempre y cuando la tentación de poder llegar más allá este en nuestras mentes. A veces es fácil guiarse por una calentura, un capricho o una boludes pero no es nada fácil actuar con el corazón, hacer algo que uno quiere hacer (aunque el otro no) porque sabe que fue sincero en su forma de actuar, sabe que lo intento y que dejó todo. Pero a veces las relaciones humanas se desgastan y piden un tiempo, tiempo de pensar, tiempo de mejorar, tiempo de tranquilidad, ese tiempo de mierda no pasa más.
No está bueno sentirse muerto en vida, no está bueno exagerar las cosas, no está bueno hablar por hablar, no está bueno. Yo sé muy bien que nada es eterno, excepto la ironía, ella perdurará por los siglos de los siglos, por toda la vida. Será el concepto que defenderé a muerte sin importar que, quien o que (nuevamente, porque nunca vienen solos) se cruce en el fucking camino. Quizás se note un poco de agresividad en mi texto, pero tiene que ver con la velocidad con que escribo, con la fluidez de ideas y con la quemada de bocho que me pegué.
No existen lugares inolvidables, solo existen momentos compartidos con persona inolvidables. No existe el monumento al reverendo pelotudo pero si existe una banda de reverendos, un cura peor que el otro. Uno actua según el lugar donde está, pero es la misma persona. Por más que la cáscara este buena la manzana puede estar podrida por dentro, por más que te manches la piel con basura y llenes tus oídos de mierda por un instante, aunque no sea lo que quieres, tu alma sigue siendo un eterno e infinito rock. No importa lo que te digan, no importa lo que te griten, no importa si le van a pedir al patovica que te echen, no importa. Importa ser vos, no un reverendo, y mandar lejos bien lejos al que vos quieras, siempre respetando sus límites HASTA DONDE ELLOS TE LOS RESPETAN. La línea no es fácil de encontrar pero ya está marcada.


~Lírico Irónico#
1 Response
  1. tania Says:

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Este es el aguante